Hablando con el estómago
Cuando en un estudio médico aparece Helicobacter pylori (Ag en heces) positivo, solemos pensar inmediatamente en bacterias, gastritis o antibióticos. Pero… ¿y si el cuerpo estuviera contando una historia más profunda?
Desde la mirada de la biodescodificación, cada síntoma tiene un sentido biológico y emocional. No se trata de negar la medicina tradicional, sino de ampliar la comprensión: el cuerpo no se equivoca, responde.
¿Qué es Helicobacter pylori?
Helicobacter pylori es una bacteria que coloniza la mucosa del estómago. Puede estar relacionada con:
- Gastritis
- Úlceras gástricas o duodenales
- Inflamación crónica
- Acidez y ardor estomacal
El antígeno en heces (Ag) es una prueba que detecta la presencia activa de la bacteria en el sistema digestivo.
El estómago en biodescodificación: el “órgano que digiere lo que vivo”
En biodescodificación, el estómago representa nuestra capacidad de “digerir” situaciones de la vida. No solo alimentos, sino experiencias, conflictos, palabras y emociones.
Cuando aparece H. pylori, el enfoque simbólico suele relacionarse con:
🔥 Conflictos de:
- “No puedo digerir esto que estoy viviendo.”
- Situaciones injustas o “indigeribles”.
- Rabia contenida.
- Algo que me “carcome” por dentro.
- Ataques o desvalorizaciones en el ámbito familiar o laboral.
La mucosa gástrica reacciona como si necesitara defenderse de algo que percibe como agresivo.
¿Qué podría estar reflejando?
Desde esta mirada, la bacteria no sería “el enemigo”, sino parte de un proceso biológico adaptativo frente a:
- Estrés prolongado
- Conflictos no expresados
- Problemas territoriales
- Sensación de invasión o falta de límites
Es como si el cuerpo dijera:
“Esto me duele, no lo estoy pudiendo procesar.”
Ejercicios prácticos para acompañar el proceso
Estos ejercicios que te recomiendo como psicóloga, no sustituyen tratamiento médico, pero pueden ayudarte a trabajar la parte emocional asociada.
1. Diario de “lo indigesto”
Durante 7 días escribe:
- ¿Qué situación me generó malestar hoy?
- ¿Qué fue exactamente lo que me “molestó”?
- ¿Qué no dije?
- ¿Qué hubiera necesitado expresar?
El objetivo es empezar a digerir emocionalmente aquello que estás reteniendo.
2. Ejercicio de liberación de rabia contenida
La rabia reprimida suele afectar el sistema digestivo.
Práctica sencilla:
- Busca un espacio privado.
- Escribe una carta (que no enviarás) a la persona o situación que te generó enojo.
- Exprésalo todo sin filtros.
- Luego rompe la carta conscientemente diciendo:
- “Libero esta emoción. Ya no necesito cargarla en mi cuerpo.”
3. Respiración para el estómago
El estrés activa la producción de ácido gástrico.
Ejercicio:
- Coloca una mano sobre el estómago.
- Inhala en 4 tiempos.
- Sostén 4 tiempos.
- Exhala en 6 tiempos.
- Repite 10 veces visualizando que tu estómago se relaja.
Hazlo especialmente antes de comer.
4. Reprogramación interna (afirmaciones)
Repite diariamente:
- “Puedo digerir lo que vivo con calma.”
- “Me permito expresar lo que siento.”
- “Estoy a salvo.”
- “Suelto lo que ya no necesito procesar.”
La repetición ayuda a modificar patrones inconscientes.
5. Trabajo con límites
Pregúntate:
- ¿Dónde estoy permitiendo algo que me incomoda?
- ¿Qué límite necesito marcar?
- ¿Qué conversación estoy postergando?
Practica decir frases simples como:
- “Eso no me hace sentir bien.”
- “Prefiero que lo hablemos de otra manera.”
- “Necesito tiempo para procesarlo.”
6. Ritual simbólico de digestión
Escribe en un papel aquello que sientes “indigerible”.
Léelo en voz alta y luego quémalo (con precaución) o rómpelo.
Mientras lo haces, repite:
“Elijo integrar la experiencia y liberar el conflicto.”
7. Integración consciente
Es importante recordar que Helicobacter pylori es una bacteria real con implicaciones médicas que deben ser tratadas por profesionales de la salud. La biodescodificación no sustituye tratamiento médico, sino que propone una mirada emocional complementaria.
La sanación puede integrar:
- Tratamiento médico adecuado
- Cambios en la alimentación
- Gestión del estrés
- Trabajo emocional consciente
Para cerrar…
El cuerpo no habla con palabras, habla con síntomas.
Tal vez el mensaje no sea solo eliminar la bacteria, sino preguntarnos:
¿Qué parte de mi vida no estoy pudiendo digerir?
Cuando aprendemos a procesar lo que sentimos, el estómago también puede empezar a descansar.😉

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